Jesús Granada: “Hay mucha diferencia entre hacer fotos y ser fotógrafo”

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Entrevista por Dario Furente ( Instagram, Twitter)

El fotógrafo jienense Jesús Granada es considerado uno de los grandes expertos en luz natural de la actualidad. Hablamos de un principio básico para cualquier fotógrafo, puesto que es de vital importancia saber manejar la luz antes que otras herramientas como la cámara, los flashes o los objetivos. Está especializado en fotografía de arquitectura y ha publicado sus imágenes en revistas como Casabella, The Plan, Arquitectura Viva, El Croquis o ID New York y en periódicos como el País, el New York Times o El Mundo. Sus instantáneas han aparecido en publicaciones de más de 20 países y a lo largo de su carrera ha trabajado para más de 500 arquitectos.  Cuenta en su haber con unos mil reportajes y con una rápida búsqueda en Google podemos apreciar su increíble capacidad de plasmar la belleza de la geometría en imágenes.

¿De los espectaculares edificios que has fotografiado cuál te ha aparecido el más singular hasta la fecha?

La singularidad encierra en una sola acepción, el significado de  “extraordinario, raro o excelente” y el origen etimológico de ‘espectáculo’ (spectāre), esto es, ‘contemplar’, por lo tanto acotaríamos demasiado a la arquitectura al adjetivar una obra como “extraordinaria, rara o excelente” con tan solo contemplarla.

Iría un poco más allá en favor de la didáctica y me gustaría más recordar obras ejemplares, obras que más allá de su singularidad o espectacularidad, hubieran trascendido hasta convertirse (aunque sea parcialmente) en un modelo. Evidentemente hablo no de modelos formales, sino de formas de actuar frente al oficio y las circunstancias.

Te podría hablar de muchas obras, pero sobre todo vienen a mi cabeza algunas que se generan a raíz de estos últimos años duros de crisis económica en España. De alguna manera (tal vez forzosa) se ha recuperado la austeridad y el ingenio constructivo tan característico de nuestra arquitectura.

Por darte una respuesta concreta de un solo proyecto, la intervención (inacabada) en el río Vinalopó de Elche sobre una zona degradada y olvidada de la ciudad me parece que encarna perfectamente el tipo de obra de la que te hablo. Los autores son Grupo Aranea y tras la falta de reconocimiento político han conseguido el que más cuesta: el de los usuarios del proyecto y el de sus propios compañeros con múltiples premios y publicaciones en muchos países.

Otro ejemplo, por ser el más reciente, es el de una pequeña casa que fotografié en la sierra de Huelva y que con apenas unos miles de euros y usando la tradición y manos de obra autóctonas, consiguen dar una respuesta elocuente al cliente y en cierta manera continúa fiel a la esencia de la arquitectura, el entorno y la tradición constructiva del lugar.

Por suerte, como digo, habría una veintena de proyectos que podría poner como ejemplo que encarnan esta actitud.

Muchos consideran que la fotografía de arquitectura es aburrida, ya que tienden a calificarla como fría (comparada con los retratos), aunque entre las instantáneas más valorada en una subasta podemos encontrar obras del conocido Andreas Gursky y sus espacios.

El aburrimiento ante cualquier estímulo creativo se genera por dos razones: la primera son unas expectativas y predisposición excesivas ante el acto de contemplación y la segunda razón es la falta de preparación y conocimiento sobre la materia examinada.

No me preocupa excesivamente si el territorio fotográfico en el que trabajo es aburrido en si mismo (basándome en una opinión mayoritaria) sino que trato de extraer de él todo el potencial posible y trascenderlo. Lo que pase entre mis fotografías y el espectador es una cuestión privada entre ellos.

Sobre el tema de los precios de las obras de Gursky, creo que es un debate que pertenece a la economía y al mercado del arte, más que al mundo de la fotografía. Sinceramente creo que él que se aburra ante la obra de Gursky, pierde una gran ocasión de disfrutar y saborear el trabajo de un maestro de la fotografía. Tampoco sería Andreas Gursky un ejemplo de fotografía de arquitectura, sin embargo sería un buen ejemplo de fotógrafo que trabaja  como bien decías, con el espacio.

Jesús-Granada-photographer
Credits: Jesús Granada

Has enseñado las obras de muchos arquitectos que sin tu aporte y tu visión no hubieran podido mostrar sus proyectos acabados, eres como su medio de distribución, sus ojos para el público. ¿Podríamos decir que la fotografía de arquitectura es una fotografía documental? De hecho el trabajo de artistas como Candida Höfer se enfocaba en enseñar procesos de construcción, documentar lo que era un espacio.

La vocación original de la fotografía de arquitectura es documental; un documento que porta una información con unos códigos y puede ser interpretado por lo convencional de esos códigos, por un receptor. Esa sería la definición más elemental de documento.

Pero el hecho de ser un documento lo acerca a una peligrosa asepsia, muy nociva para la creatividad. Me explico: la vocación de mi oficio es la de generar documentos (fotografías) portadoras de información, pero a la vez han de ser lo suficientemente personales como para que el autor tenga una razón de ser. En cierta manera, el fotógrafo de arquitectura aspira a una invisibilidad que haga que en su fotografía brille más el objeto fotografiado, pero a su vez la personalidad del fotógrafo no eclipse ni se superponga a la razón de ser de la idea principal del espacio representado. Este es un difícil equilibrio.

En el caso de Höfer y de muchos otros fotógrafos, trascienden la autoría de la cosa fotografiada y consiguen transformarla. Digamos que es un proceso que se aleja de lo documental y se aproxima a la creación de una nueva conexión transformadora con la realidad. Es una pregunta interesantísima de un espectro muy amplio que se debería responderse de una forma más extendida.

En tus imágenes encontramos mucha geometría, minimalismo, composición lineal, y eso es un denominador común de casi todas tus fotos. ¿Puedes afirmar que las tomas que pretenden trasmitir objetividad en el fondo tienen mucho de ti, como un sello personal?

Esta pregunta me ayuda a continuar la respuesta de la pregunta anterior.

Con los años de experiencia entiendes que las épocas por las que la obra pasa, dependen básicamente de una combinación de la ideología tecnológica y de la forma de trabajar de cada fotógrafo. En mi caso a pesar de haber variado en el tiempo la estructura de mi estudio, las cámaras que uso, el software, mis colaboradores… a pesar todos estos cambios, siempre he antepuesto una forma, un método de abordar la documentación de una obra. Esa tensión que se produce entre las herramientas, las intenciones, las necesidades y las convicciones es lo que tras mucho tiempo puede identificarse como un estilo. Puedo detectar coherencia narrativa en mis reportajes pero de ahí a decir que tengo un estilo, me parece demasiado osado. Aún con casi 20 años de trayectoria, me siguen impresionando las trayectorias de los maestros que, como mínimo, triplican esta cantidad de años ejerciendo el oficio. Algo inherente a cualquier profesional de la fotografía, ha de ser el rigor, la perfección técnica, la formación intelectual y la dedicación apasionada. Aspiro a que ese sea el sello personal que se percibe de mi trabajo.

Se pueden contar historias con tan solo ver una expresión en un retrato. ¿Se puede hacer lo mismo con una imagen de un espacio?

 Sin duda.

 

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Credits: Jesús Granada

Hoy en día todos somos un poco fotógrafos gracias a las Redes Sociales. Vivimos en una época de filtros y saturados de imágenes, sin embargo tú sigues utilizando técnicas clásicas como cámaras de gran formato. ¿Qué influencia tiene la técnica en el producto final? ¿Y las tecnologías que avanzan?

Con el tiempo descubres que la ideología artesanal (la forma de hacer las cosas) es la que puede luchar contra la naturaleza programada de la maquinaria, que tiende a imponer su propia forma de hacerlas.

En mi caso, tengo mi disposición varias cámaras, un amplio equipo de ópticas de primera calidad, pero todo ello lo someto a una forma de proceder y abordar el problema narrativo. De manera que a la primera pregunta, podría perfectamente responderla Mariano Zuzunaga con su tesis sobre la influencia de las máquinas programadas (tanto cámaras como software) en la producción fotográfica. El profesional ha de diferenciarse del que no lo es, en que los parámetros programados de las herramientas que tenemos para trabajar son sometidos a un criterio, el criterio fotográfico y la intención del autor. Todo lo que piense o procese una cámara o un programa de ordenador  es trabajo no reflexionado ni dirigido por el fotógrafo.

 

Hay mucha diferencia entre hacer fotos y ser fotógrafo. Algunos días hago comida y cocino en mi casa, a veces platos de mucho éxito, pero eso no me convierte en un cocinero. En el primer caso, el de la fotografía usada de forma irreflexiva, se trata de un episodio cotidiano, liberador e intrascendente en la vida de cualquiera. El segundo (el profesional) es un oficio que te absorbe desde el primer hasta el último minuto del día. Quien confunda eso, tiene un problema mayor aún que el que se aburría con fotografías de Gursky.

En cuando al avance de la tecnología, veo fundamentalmente tres avances muy traumáticos para la fotografía en general y la de arquitectura en particular:

  1. Se produce en general mucho más rápido, más cantidad de fotografías y de manera menos reflexiva.
  2. Hay una obsesión por las obras de la tendencia o moda dominante (mainstream que diría un moderno) y los arquitectos-personaje.
  3. El fotógrafo de arquitectura es cada vez más visible, a veces más que la obra que fotografía o el arquitecto que la proyectó.

 

Cada uno de estos avances ha supuesto muchos cambios aún por digerir, pero cómo planteaba la pregunta, la influencia de la tecnología y la técnica son grandes y supondrán una evolución del lenguaje de la fotografía de arquitectura. Quiero pensar que estamos enriqueciendo la forma de narrar arquitectura, a pesar de haber multiplicado por cien la cantidad de imágenes que se producen (y consumen) en la actualidad.

 

¿Por qué los fotógrafos de arquitectura tienden a fotografiar espacios sin presencia humana? ¿Somos un ruido para la objetividad de la imagen?

Cada vez sucede menos y sería injusto poner toda la responsabilidad en el fotógrafo. La figura humana en absoluto es ruido en la imagen, pero no necesariamente es la única forma de mostrar un edificio ocupado. El rastro, la huella, el simbolismo de algún objeto, pueden contribuir igualmente a dar sentido a la imagen con la presencia humana.

La objetividad de una imagen no será menor al aparecer personajes en ella, justo al contrario, esos personajes darán información del contexto, el tiempo y la forma de usar ese espacio.

 

Definiría tus imágenes como funcionalmente bellas porque estéticamente son muy agradables y funcionales, ya que su objetivo no es de complacer al público sino de informar acerca de una obra. Pero como en todo proceso creativo hay un desarrollo, ¿tú como te enfrentas a él?

Sobre mi metodología de trabajo he publicado mucho y básicamente es el contenido de mis conferencias o charlas donde cuento que estructuro y baso todo en función del análisis arquitectónico, para luego organizar la narración en escenas y las escenas en secuencias. Saber qué quiero contar, destacar, y ocultar es otra de las invariables en mi método. Al final, lógicamente entra en juego la improvisación y la sorpresa, pero por lo general me obsesiona ejercer un grado de control elevado de todo lo que va a suceder en la estructura narrativa de cada uno de mis reportajes.

Jesús-Granada-biennale
Credits: Jesús Granada

¿Qué fotógrafos influencian tu trabajo?

Bueno, te daría una lista muy amplia, pero la dejaré en los maestros, Korab, Shulman, Stoller y Hervé.

Háblanos sobre los proyectos fotográficos en los que estás involucrado actualmente.

Me obsesiona en este momento trascender la estaticidad de una foto y su dificultad para representar el tiempo. En el vídeo (y el montaje) me estoy encontrando un espacio un tanto menos restringido en el que explorar el instante, el lapso, la elipsis, el proceso, el movimiento.

También me encuentro atrapado en un desarrollo de una metodología sobre cómo pensar la imagen. Para ello llevo unos años intentando organizar en pequeños textos que juntos harán un ensayo, pensamientos sobre la procedencia de mis fuentes creativas o inspiraciones estéticas.

Así que mis proyectos más personales en la actualidad tienen que ver con el vídeo y la escritura.

 

 

 

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