Grandes desafíos tras la restauración de la cúpula del Capitolio de EEUU

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Desde su construcción, hace 150 años, la cúpula del Capitolio de los Estados Unidos ha sobrevivido a tormentas de nieve, huracanes, terremotos y la guerra civil.

El edificio del Capitolio de los Estados Unidos, ubicado en Washington, D.C. de estilo neoclásico y considerado Monumento Histórico Nacional, es la sede del Congreso estadounidense y representa, además, una de las principales atracciones turísticas de este país. Pero, en 2013, su emblemática cúpula acumulaba serios problemas de oxidación y más de mil grietas por lo que fue sometida a trabajos de reparación por parte de ingenieros, restauradores, pintores y arquitectos.

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Cúpula diseñada por Charles Bulfinch; Ilustración de William H. Bartlett de 1840. Créditos: Cortesía del Capitolio

La primera versión de la cúpula, diseñada por el arquitecto Charles Bulfinch, fue una estructura mucho más pequeña y más baja que la actual (como se muestra en la imagen). Con el tiempo, su cubierta de madera y cobre terminarían siendo poco proporcional al tamaño del edificio.

Entre 1855 y 1866, el gobierno construyó una nueva cúpula, tres veces más grande que la altura de la original, usando cerca de 4.500 toneladas de hierro fundido. Su arquitecto, Thomas U. Walter estuvo a cargo del diseño -junto con la expansión del edificio-  y el superintendente y capitán del Cuerpo de Ingenieros del Ejército Montgomery C. Meigs dirigió la construcción.

En los primeros años, Walter y Meigs lideraron el proyecto a través de sus propias luchas internas, incluyendo la creación de una doble bóveda, inspirados por las grandes cúpulas de Europa, como el Panteón de París. Durante la Guerra Civil, continuó su construcción porque Abraham Lincoln quería que la obra procediera como un símbolo de la resistencia de la nación.

La Cúpula vio su última restauración integral en 1960, que incluía la soldadura de las placas de hierro fundido que se encontraban totalmente agrietadas. Según el actual jefe del proyecto de restauración, el gerente de construcción Joe Abriatis, esto fue un error. “Desde entonces hemos aprendido que el hierro fundido no se puede soldar, porque al enfriarse se vuelve extremadamente duro y quebradizo”, explicó.

Para investigar una solución mejor y duradera, el equipo de ingeniería se asoció con el Instituto Nacional de Normas y Tecnología (NIST) para estudiar los procedimientos más adecuados y eficaces para la restauración. Los equipos utilizaron por primera vez partículas magnéticas para diagnosticar las debilidades estructurales del hierro fundido y contrataron a la empresa Lock-N-Stitch Inc. para las reparaciones.

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Créditos: Architect of the Capitol (AOC)

La cúpula interior, con sus pinturas históricas y esquema de iluminación, también requirieron de trabajos de remodelación. Estas labores mostraron tesoros sorprendentes y desconocidos para el equipo, como la firma de un tal Al Ports en el fresco, de la década de 1860.

Así también, una vez que se erigieron las 275 toneladas de andamios (diseñados con AutoCAD -Autodesk-) en la rotonda central del Capitolio, se descubrieron detalles importantes de la pintura y los colores originales de los frescos, que antes eran desconocidos.

La cúpula del Capitolio de los EE.UU, cuyas obras se iniciaron en 2014 y se encuentran en su fase final, ahora está segura y reluciente para las próximas generaciones, gracias a la implementación de una innovadora técnica, un ojo puesto en su pasado y un duro trabajo por parte de todo el equipo.

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