Nadie pone en duda que Barcelona es una de las capitales mundiales de la arquitectura. Por toda la ciudad nos topamos con un sinfín de obras arquitectónicas de una gran valor e inmensa personalidad. Los estilos que podemos encontrar son muy variados, aunque por su originalidad y belleza plástica es el modernismo catalán el que sobresale por encima del resto.

Sin embargo, a la hora de seleccionar cuál es el edificio que más y mejor proyecta y vende la imagen de Barcelona por todo el mundo surgen muchas dudas. La oferta es tan numerosa, que elegir el edificio más emblemático, el que mejor desempeña el papel de embajador o representante de la ciudad, se convierte en una tarea harto compleja.

Esto son algunos de los edificios más icónicos de la ciudad condal, pero la falta de espacios en un artículo corto como este, nos hace imposible incluir a todos.

Sagrada Familia, Casa Batlló y La Pedrera: el tridente modernista

La Sagrada Familia representa le fe cristiana de un modo totalmente distinto, con el inconfundible trazo modernista del gran Antonio Gaudí, lo que lo convierte en uno de los monumentos que más visitas recibe cada año de España y de todo el mundo.

La belleza de la Sagrada Familia es tanto interior y exterior. Por dentro, la belleza de la basílica nos transporta a un mundo de fantasía y de belleza casi irreal, donde sus emblemáticas columnas recrean las formas de la naturaleza, construyendo un enorme y colorido bosque de piedras.

El exterior es la vida de Jesucristo convertida en arte: en sus majestuosas fachadas se encuentran representadas los principales pasajes de su vida: la última cena, la traición de Judas, el juicio por parte de los romanos…

La Casa Batlló y la Pedrera son los otros dos edificios más ligados a la ciudad, proyectados también por Gaudí. Dos inmuebles pensados para el uso más terrenal: habitar en ellos, transformados en sendas obras de arte que representan, además, símbolos tan ligados a la idiosincrasia catalana como la batalla de San Jordi, en el caso de La Pedrera, o la belleza serena de las profundidades marinas de la Casa Batlló.

 

El Liceu, la simbiosis perfecta entre arquitectura y cultura

El Liceu, inaugurado en 1847 y con una lista de importantes accidentes y percances en su haber, incluidos varios incendios e incluso un atentado, sigue siendo uno de los teatros de ópera más importantes del mundo, además de una obra arquitectónica de una belleza rebosante. Otro de los símbolos por antonomasia de Barcelona.

La Torre de Collserola, la sorpresa en la lista

Sin embargo, algunos expertos consideran, contra pronóstico, a la Torre de Collserola como el edificio que mejor representa Barcelona, por su mezcla de infraestructura esencial para las telecomunicaciones y su silueta icónica, que en cierta forma hace dirigir la mirada del espectador a un espacio tan representativo de la ciudad como el parque de atracciones del Tibidabo. El tradicional e icónico espacio de ocio familiar barcelonés, con una historia centenaria y una estética vintage con mucho valor.

 

En cualquier caso, Barcelona siempre ha sabido crear una imagen muy atractiva de sí misma y de sus increíbles obras arquitectónicas.