Los nuevos profesionales de la construcción están cada vez más concienciados de la necesidad de optimizar los recursos naturales, ahorrar energía y preservar el medio ambiente. Y no se trata solo de palabras sino de hechos en forma de proyectos concretos. Uno de ellos son las casas pasivas, conocidas también como Passivhaus, un nuevo concepto de hogares que funcionan sin prácticamente energía externa. ¿Cómo es esto posible? Te le explicamos a lo largo de este post.

 

El secreto es poner en marcha 7 conceptos básicos

Las viviendas pasivas se sustentan en un modelo constructivo que se sustenta en 7 pilares:

  1. Estanqueidad.
  2. Aislamientos de puertas y ventanas.
  3. Puentes térmicos.
  4. Ventilación mecánica controlada.
  5. Construcción bioclimática.
  6. Uso de energía solar en todas las épocas del año.
  7. Orientación adecuada para aprovechar al máximo las horas de sol.

Imágenes: cosasdearquitectos.com

Además de los lógicos beneficios para el medio ambiente y el control del cambio climático que implica el mínimo consumo de energía procedente del exterior, este tipo de casas suponen otras importantes ventajas para sus moradores:

  • La calidad del aire que circula por el interior de la vivienda es de máxima calidad, y que el hecho de que la construcción sea estanca y la ventilación mecánica a través de un recuperador de calor garantiza el filtrado del aire.
  • Se reducen las alergias, ya que le exposición el polen y otros alérgenos es mínimo, debido también al filtrado del aire.
  • Se reduce también la cantidad de polvo que entra en las casas, lo que se traduce en más higiene y menos ácaros.

Máxima eficacia se basa en la construcción bioclimática

El éxito de las Passivhaus se encuentra en su método de construcción bioclimático, el cual aprovecha al máximo la energía solar, usando para ello materiales aislantes y una orientación adecuada. Si a esto le sumamos la prácticamente ausencia de puentes térmicos y la ventilación mecánica controlada por un recuperador de calor, el resultado son casa con demandas energéticas mínimas: por debajo de 15 kWh/m2.

Otra de las ventajas es el extraordinario aislamiento acústico que tienen estas casas, lo que se traduce en un confort y una tranquilidad dentro del hogar realmente impagables.

Mínimo consumo energético, garantía de disfrutar siempre de una temperatura de confort a prácticamente a coste cero, contaminación acústica reducido al mínimo, alivio para las alergias, en el caso de que alguien en casa las padezca, porque el sistema de ventilación de estas casas nos libra de la circulación del polen y se genera menos polvo con sus consiguientes ácaros. No cabe duda de que las casas pasivas son hogares llenos de ventajas.

Además, aunque hasta ahora el desarrollo de las Passivhaus se ha centrado más en viviendas de tipo unifamiliar, su ámbito de aplicación es mucho mayor, ya que también se pueden construir hoteles, oficinas, escuelas, hospitales y edificios gubernamentales con esta filosofía de construcción. De hecho, en Nueva York y en Bilbao ya se están construyendo edificios en altura con estas características.