Un 70,9% de la superficie de la tierra son océanos, su vasta dimensión es una gran oportunidad para generar energía con medios sostenibles y muy eficientes.
Los centros de investigación y desarrollo del sector energético trabajan constantemente en tecnologías que sean capaces de utilizar los recursos naturales desde una óptica sostenible, por lo que aprovechar las bondades de los océanos suena lógico cuando la mayor parte de la tierra está cubierta por ellos y es accesible a la mayoría de los países. Se han ideado mecanismo que permiten captar la energía solar desde infraestructuras flotantes, demostrando ya diversos casos de éxito entre los que se incluye uno en España.

Imagen del proyecto para la planta solar flotante en Gran Canaria - Cortesía FRED OLSEN RENEWABLES AS
La versatilidad de la tecnología fotovoltaica
Los paneles fotovoltaicos tienen muchos elementos en contra si se le compara con métodos más masivos como la energía nuclear, pero además tiene otros aspectos muy positivos como su modularidad, que permite generar energía con muy pocos componentes, o al revés, crear inmensas plantas de miles de paneles. Igualmente, su versatilidad permite que las instalaciones se realicen en emplazamientos muy variados como las cubiertas de edificaciones, en zonas alejadas, inaccesibles o prácticamente en cualquier lugar con condiciones mínimas para la captación de la luz solar.
Al combinar esta adaptabilidad con la posibilidad de construir infraestructuras flotantes de rápida ejecución y con un impacto ambiental mínimo, se crean opciones favorables para aquellos lugares con mucha densidad urbana pero que están cerca del mar, o donde la topografía o los ecosistemas naturales protegidos no permiten edificar plantas solares terrestres.
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Una alternativa viable y eficiente con la energía solar flotante
En comparación con las plantas fotovoltaicas en suelo las flotantes tienen ventajas y desventajas. En positivo se observa que ofrecen un mayor rendimiento de los paneles debido a su constante refrigeración por las aguas circundantes, también tienen un impacto ambiental bajo debido a la poca afectación sobre el entorno natural y al ser flotantes ayudan a reducir la evaporación, a mantener el control del crecimiento de algas y por último, si se ubican cerca de las orillas disminuyen la erosión.
En negativo los condicionantes son que al requerir una estructura de soporte y dependiendo de las condiciones del lugar se deben construir fondeos y anclajes con diversas tecnologías, algunas pueden ser muy costosas frente a la construcción en suelo. Otra limitante es que al instalarse estar sobre una plataforma flotante, ya sea de diseño único o multicelular, los paneles se ubicarán en una posición fija, a diferencia de los paneles terrestres que pueden girar para buscar el sol, y por lo tanto tener un rendimiento mayor.
Una caso de éxito español
Un proyecto promovido desde la Unión Europea y con luz verde para su ejecución se está desarrollando frente a la costa de Gran Canaria, la propuesta busca poner a prueba una metodología que permite construir una plataforma flotante fabricada con membrana de polímero sobre la que se emplazan los paneles. Esta isla artificial y tecnológica debe soportar las inclemencias ambientales como las fuertes mareas, pero con su ejecución y puesta en marcha se creará un precedente para mejorar las plantas flotantes con capacidades extremas y llevarlas al mercado lo más pronto posible.
Los avances en el diseño y la construcción de las plantas solares flotantes reflejan un caso de innovación que mira más allá de las barreras que limitan la evolución tecnológica, sacando provecho de recursos naturales como los océanos sin necesidad de alterar sus ecosistemas y con impactos ambientales ínfimos.