La metodología IPD y su integración con BIM representa un nuevo paradigma en la gestión de proyectos de construcción, automatizando flujos de trabajo y otorgando agilidad al sector.

La metodología IPD en grandes obras se fundamenta en la integración temprana de todos los actores clave del proyecto: propietarios, arquitectos, ingenieros, contratistas y proveedores. Este enfoque rompe con el modelo tradicional de trabajo en silos, fomentando el trabajo colaborativo y desde las fases iniciales. La digitalización tiene un papel muy importante en la metodología IPD, al proporcionar software especializado que ha sido diseñado específicamente para estas tareas. 

La colaboración dentro de los equipos multidisciplinares que trabajan en los proyectos genera una visión compartida que reduce errores y evita duplicidades en el diseño y la ejecución, promoviendo además una corresponsabilidad de riesgos y beneficios. Bajo esta metodología se genera confianza y transparencia, impulsando además las decisiones ágiles y mejor alineadas con los objetivos del proyecto. 

En tipologías de proyectos de envergadura como grandes hospitales, infraestructuras de transporte, plantas industriales, entre otros, un esquema IDP desde las fases iniciales permite anticipar problemas técnicos y financieros, reduciendo costes imprevistos y retrasos en la obra. En este tipo de obras complejas, la metodología de las Entregas Integradas de Proyectos no solo mejora la coordinación, sino que también impulsa la innovación al aprovechar el conocimiento colectivo de todos los participantes.


Software BIM en la metodología IPD, herramientas integradas para la construcción 

BIM permite crear modelos virtuales que integran información de diseño, construcción y operación, facilitando la detección temprana de conflictos y la planificación. En proyectos de gran escala, la combinación de BIM con IDP es ideal para lograr un control total sobre todas las fases del ciclo de vida de una edificación o infraestructura.

Bajo la óptica de la metodología IPD los equipos de trabajo colaboran para alcanzar objetivos comunes, fomentando la responsabilidad compartida y promoviendo la innovación en pro del conjunto. BIM es ideal en estos escenarios, debido a su constante evolución en los flujos de trabajo que permiten una visualización basada en modelos inteligentes, sobre los cuales es posible establecer comunicaciones que se enlazan a los requerimientos de una forma visual, automatizada y con total trazabilidad. 

La versatilidad de BIM ha permitido crear roles que se especializan en las distintas nociones dentro de esta metodología. Por ejemplo están los managers, coordinadores, analistas, programadores, gestores de información, modeladores, entre otros, que según su área: arquitectura, instalaciones, estructura o construcción, tendrán participación a lo largo del desarrollo y ejecución de los proyectos. 

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Planificación colaborativa y seguimiento continuo del rendimiento

En la metodología IPD la planificación colaborativa se abre paso frente a los cronogramas rígidos. En lugar de imponer plazos, los equipos trabajan juntos para definir hitos realistas y ajustados a las capacidades de cada disciplina. Este enfoque reduce tensiones y mejora la productividad, ya que todos los actores se sienten responsables del cumplimiento de los objetivos.

El seguimiento continuo del rendimiento es otro pilar fundamental, donde el uso de métricas compartidas y reuniones periódicas permite evaluar el avance del proyecto en tiempo real y de forma gráfica y visual dentro del software BIM. Bajo la metodología IPD las desviaciones en el proceso se detectan al momento y es posible tomar decisiones basadas en datos. 

La implementación de la metodología IPD y su integración con BIM representa un cambio de paradigma en la gestión de proyectos de construcción. Los equipos multidisciplinares trabajan en base a incentivos y funcionan según la planificación colaborativa con seguimiento continuo, logrando reducir costes, minimizar retrasos y mejorar la calidad final.

IPD no es solo una tendencia, sino una estrategia consolidada que impulsa la innovación y la agilidad en el sector. Bajo esta perspectiva de trabajo se alinean los intereses de todos los participantes, fomentando la colaboración y asegurando que cada proyecto se convierta en un referente de calidad y productividad.