España es el segundo productor de vehículos de Europa, con una cifra de 22.772.523 unidades en el año 2019, ocasionando un fuerte impacto para la economía y el ambiente. Este sector se encuentra en un proceso disruptivo en sus procesos de diseño, manufactura y en los gustos de los usuarios, siendo la sostenibilidad prioritaria. Pero ¿Cómo puede una industria que es en su origen contaminante y consumidora de recursos transformarse para disminuir su impacto ambiental?

Del diseño generativo a la impresión 3d

Claves para el cambio

Las principales marcas de coches han adoptado medidas en cinco puntos que abarcan toda la producción, el primero son los diseños generativos a través de programas digitales basados en inteligencia artificial, como Fusion 360 de Autodesk, que es capaz mediante algoritmos de generar múltiples versiones de una misma pieza, a partir de estructuras orgánicas que aprovechan las cualidades de los materiales como la maleabilidad y la resistencia, produciendo formas más aerodinámicas y diferenciadoras.

El siguiente factor es la Impresión 3d, las ideas producidas con el diseño generativo se hacen realidad a través de manufacturas por adición, empleando materiales alternativos como fibras de vidrio o de carbono, que por sus características permiten crear productos más livianos que redundarán en autos de menor peso y que consumirán menos recursos. La empresa General Motors logró producir con la colaboración de Autodesk un broche de cinturón de seguridad que pasó de 8 componentes a uno, descomplejizando la fabricación.

La tercera variable es el reciclaje, partiendo de que un bólido está formado por un 75% de componentes metálicos y un 17% de plásticos, existe una gran oportunidad para reciclar en su elaboración ya que son materiales que se prestan para ser reutilizados. BMW ya incorpora este tipo de elementos, la empresa alemana da una segunda oportunidad al aluminio fundido, utilizándolo para un 50% de las piezas, mientras que con el plástico lo hace con el 20% en un auto.

La manufactura verde continua como el cuarto punto para alcanzar la sostenibilidad en esta industria. Se requiere la construcción o adaptación de fábricas que lleven al mínimo el impacto sobre el ambiente, mediante la optimización de las funciones de las edificaciones y equipos de la cadena de fabricación. La utilización de los modelos BIM es la herramienta ideal, ya que permiten gestionar todo el ciclo de vida de una instalación. Una buena práctica la desarrolló Volkswagen en su planta de Chattanooga, donde crearon un parque solar que ocasiona una autonomía total en las horas sin producción y un 12% a la máxima capacidad.

El quinto y último elemento es la aplicación de nuevos materiales que son en su origen ecológicos o provienen del reciclaje pero nunca han sido empleados en los vehículos. Alternativas como la cáscara de tomates, la fibra del coco, el bambú o la celulosa ya se están utilizando en la fabricación, pero pasan desapercibidos para los usuarios porque han sido reinterpretados por los diseñadores.

La nueva industria automotriz apenas comienza, los cambios en la experiencia de movilizarse serán totales y en beneficio del medio ambiente.

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