Un 22,4% de las infraestructuras españolas tienen más de 20 años de haber sido inauguradas, produciéndole al país un gasto en mantenimiento que va en aumento debido a su baja reposición. España requerirá de una inversión de 18.000 millones de euros al año hasta 2030 para modernizar y construir nuevos equipamientos como ferrocarriles, aeropuertos, puertos, vialidad y transporte público, entonces surge la pregunta ¿Qué estrategias deben adoptar los arquitectos e ingenieros para proyectar las infraestructuras del futuro?

BIM es aplicable en cualquier tipo de infraestructuras

BIM desde el inicio hasta el fin del ciclo de vida de las infraestructuras

La utilización de los modelos BIM para la elaboración de proyectos de infraestructura con financiación pública es obligatoria en España desde julio del año 2019, por lo tanto su aplicación es de ineludible en las tres fases del ciclo de vida: Diseño, Construcción y Operación/Mantenimiento. Saber explotar como profesionales esta herramienta es indispensable para lograr infraestructuras que hagan más y mejor con menos, significando importantes ahorros que oscilan entre un 10% y un 25% en las fases de diseño y construcción, mientras que en la fase de Operación/Mantenimiento equivale a entre un  8% y un 13% anual.

Estructuras que hacen más y mejor con menos

¿Qué pueden ofrecer las infraestructuras desde la perspectiva BIM?

La propuesta es la digitalización a gran escala, donde las zonas habitadas estarán planificadas o monitoreadas bajo la dupla BIM-GIS, siendo el segundo un sistema de información geográfica que implementado junto a los modelos integrados permitirán visualizar la demanda para una autovía, utilizando los datos demográficos y de movilización de los ciudadanos, facilitando la planificación de nuevos circuitos viales o sistemas de transporte adaptados a los flujos reales.

Otra posibilidad es aplicar el diseño generativo a nivel urbano, utilizando software especializado que relacione los datos sociales o económicos con el ámbito físico-territorial, entre las que se incluye la vulnerabilidad ambiental, para crear propuestas capaces de solucionar problemas complejos con menos recursos económicos, profesionales y de tiempo.

Otro escenario es la gestión de los riesgos mediante la utilización de tecnologías como la realidad virtual y la aumentada, los promotores de las infraestructuras podrán validar diseños digitalmente previo a su construcción. A esto se le suman las posibilidades de emplear la manufactura aditiva, donde materiales como el hormigón o las estructuras metálicas pueden ser empleados con formas, resistencias y componentes impensables sin esta tecnología.

Por último, en los sistemas de movilidad personal o masiva se incorporan innovaciones como los vehículos autónomos o los drones, capaces de optimizar la utilización de las vías por la alternativa que ofrecen al disminuir la separación entre coches o simplemente al movilizarse por el aire, siendo monitoreados a distancia ofreciendo datos sobre tráfico, recorridos o lugares de destino. Se crear un sistema integrado, donde cambiar de modalidad se consulta digitalmente ofreciendo diversas alternativas.

En conclusión, el futuro de las infraestructuras es todavía incierto, los límites de tecnologías como la impresión 3d, la conducción automatizada o los nuevos medios de transporte alternativos, abren posibilidades para vivir en ciudades cada vez más inteligentes.

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