Se calcula que en el año 2050 en torno al 70% de la población mundial, aproximadamente 7.000 millones de personas, vivirá en ciudades. Este crecimiento del entorno urbano en detrimento de las zonas rurales supone una gran oportunidad para arquitectos, ingenieros y todos los profesionales que configuran el sector de la construcción (AEC).

Pero el aumento en la construcción de viviendas, edificios no residenciales y todo tipo de infraestructuras lleva asociado un complicado reto: lograr un desarrollo urbano sostenible, en el que prime la optimización de los recursos y se reduzca lo más posible la huella medioambiental.

Más población urbana y crecimiento económico: el contexto ideal para el sector AEC

Los expertos vaticinan que en el 2050 la población pasará de los 7.600 millones actuales a unos 10.000 millones. Dicho crecimiento no será homogéneo, sino que se concentrará en las áreas urbanas, donde vivirá el 68% de la población, en vez del 55% actual. Este aumento de la densidad demográfica será especialmente notable en India, China y Nigeria.

En paralelo a este aumento de la población mundial y de los entornos urbanos se producirá también un importante crecimiento de la economía, ya que la experiencia indica que los crecimientos demográficos van acompañados de repuntes económicos. Datos históricos (años 2014-2016) sobre el crecimiento y expansión de las 300 zonas metropolitanas más grandes del mundo, han permitido comprobar que un aumento del 21,9% de la población supone que el empleo crezca en un 36,1% y el PIB real un 66,9%.

El crecimiento poblacional en general, sumado al aumento de los hogares formados por únicamente una o dos personas, supondrá un necesidad de construcción de nueva vivienda residencial sin precedentes. Se estima que hasta el año 2050 será necesario construir diariamente casi 9.500 viviendas multifamiliares en todo el mundo, unas 2.500 en China.

A medida que se desarrollan los centros urbanos, crecen también las necesidades de edificios no residenciales para empresas y servicios de todo tipo. Se estima que hasta mediado de este siglo será necesario ejecutar una media de 3.600 construcciones no residenciales en todo el planeta, un 25% de las mismas en China.

Infraestructuras como carreteras y autopistas, líneas de ferrocarril o canalizaciones de agua y alcantarillado sustentan la base del crecimiento urbano, permitiendo le funcionamiento de los servicios necesarios y la movilidad de personas y mercancías entre ciudades y dentro de ellas. Durante las próximas décadas, se hará necesaria la construcción de más de 240.000 km de carreteras urbanas y 915.000 en zonas rurales, así como otras infraestructuras, entre ellas más de 60 aeropuertos, para poder hacer frente a la enorme expansión de zonas metropolitanas por todo el mundo.

El reto de construir con responsabilidad y respeto medioambiental

Es obvio que la construcción de vivienda residencial, edificios para empresas y servicios e infraestructuras supone una gran oportunidad para el sector de la AEC en todo el mundo, ya que se prevé una gran aumento del volumen de trabajo y, por lo tanto, muchas opciones de generar negocios y obtener beneficios.

Pero frente a estas oportunidades surgen también muchos retos, entre ellos: dar respuesta a las necesidades de los clientes, que demandan cada vez más calidad en los edificios e infraestructuras, la necesidad de cumplir con normas y reglamentos muy estrictos o competir en un mercado cada vez más globalizado, complejo y competitivo.

Para poder afrontar con garantías estos retos, el sector de la AEC debe intensificar la adopción de las nuevas tecnologías en sus procesos de trabajo, con el fin de mejorar la eficiencia y la productividad, como por ejemplo: el diseño generativo, la robótica o el BIM (Boulding Information Modeling).

Por otro lado, las empresas y profesionales del sector AEC tienen la responsabilidad de poner en marcha estrategias y medidas que apuesten muy en serio por la sostenibilidad, la optimización de los recursos y el respeto al medio ambiente.

Un ejemplo muy interesante de construcción responsable es el proyecto Energy Block,  que ya se está llevando a cabo en Copenhague (Dinamarca), y que consiste en la instalación de colectores solares en invernaderos situados en las azoteas de los edificios. El proyecto se complementa con medidores inteligentes que proporcionan datos en tiempo real que permiten la planificación, estabilización y optimización de la red eléctrica. Un sistema que está consiguiendo muy buenos resultados en la reducción de gases de efecto invernadero.

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