La migración urbana exige una mejor gestión de las infraestructuras y la digitalización está ayudando a ello

El crecimiento urbano aumenta la presión sobre infraestructuras envejecidas que deben adaptarse a nuevas realidades tecnológicas, donde la digitalización encaminada al concepto de Smart Cities tiene un papel protagonista y que implica grandes retos para la ingeniería.

La población española supera los 47 millones de habitantes y manifiesta actualmente un proceso urbanizador hacia las grandes ciudades que ha producido un descenso en la población del 76% de los municipios del país. Los ciudadanos están en la búsqueda de una vida más dinámica a nivel laboral, educativo, cultural y de ocio.

Este crecimiento se traduce en una tensión sobre las instalaciones preexistentes: vialidad, hospitales, parques, seguridad, espacio público y viviendas, entre muchas otras, que deben adaptarse a una nueva realidad frente al descenso en la inversión para la construcción de nuevas infraestructuras. Entonces, surge el interrogante: ¿Cómo deben adaptarse las infraestructuras a la ciudad en crecimiento?

¿Cómo adaptar las infraestructuras a las Smart Cities?

Panorámica de Bilbao – Imagen de Finn Bjurvoll Hansen

Incentivar la resiliencia de las infraestructuras bajo el modelo de las Smart Cities

Las ciudades contemporáneas cuentan con el Internet de las Cosas (IoT), capaz de generar datos valiosos, gracias a sensores instalados en los equipamientos que facilitan una monitorización constante. De esta forma las instituciones pueden establecer planes de mantenimiento, crecimiento, renovación o ampliación.

A esto se le suman los Sistemas de Información Geográfica (GIS), los modelos BIM y las nuevas tecnologías de captura de las realidad (Drones, Escaneo 3D, RV, RA, RM) con los que es posible crear Gemelos Digitales de las estructuras para su posterior gestión.

De estas tecnologías surgen infraestructuras resilientes apoyadas en la digitalización, que permiten explotar al máximo sus capacidades, pero con conocimientos que facilitan la toma de decisiones. Las ciudades funcionan mejor con menos.

¿Cómo adaptar las infraestructuras a las Smart Cities?

Vista de Barcelona – Imagen de Pixabay

La Inteligencia Artificial y los Modelos BIM indispensables en el futuro urbano

A partir de los datos obtenidos con los sensores IoT es posible generar simulaciones para observar virtualmente el comportamiento de la población y de las infraestructuras. Softwares cargados con Inteligencia Artificial crean escenarios donde los planificadores pueden examinar la movilidad urbana (vehicular/peatonal), facilitando la anticipación de las decisiones y disminuyendo el riesgo de accidentes o saturaciones.

Por otra parte, el papel de los Modelos Integrados de la Construcción es primordial en la gestión urbana. Su capacidad de duplicar virtualmente la realidad, pero de forma accesible, visual y colaborativa hacen que la gestión de las instalaciones sea mucho más dinámica, eficiente y sostenible. Contar con la información en la nube permite que el almacenamiento de la documentación no consuma recursos físicos ni espaciales, sumado a la facilidad de la colaboración entre equipos remotos.

La tecnología puesta al servicio de las instituciones públicas y las empresas concesionarias ayudarán a gestionar la migración urbana. Temas como la accesibilidad a los servicios públicos, la seguridad, la movilidad, la sostenibilidad y la calidad ambiental, entre muchos otros tienen cabida para esas tecnologías. Las Smart Cities son un modelo que generan ciudades resilientes, capaces de funcionar más y mejor con menos.

Productos relacionados